¡No te pierdas nada!

Recibe los últimos post y contenido exclusivo en tu correo. Nada de spam. Prometido.

Endibias con queso cremoso: snack saludable

¡Hola! ¿Qué tal lleváis la semana? ¡Hoy es viernes por fin y ya acaba! Mientras tanto, yo os dejo una receta de un snack saludable: endibias con queso cremoso. Esta es otra de mis invenciones pero espero que os guste porque al final salieron riquísimas.

¿Vosotros también sois de los que inventáis? A mi es que como ya os dije me encanta hacerlo porque odio tirar comida y siempre acabo sacando un plato con las sobras. Aunque solo sea un snack pero es comida, ¿verdad? A mi las endibias me gustan mucho y por cierto, no os asustéis si veis la palabra escrita con b o con v porque el diccionario de la Real Academia de la Lengua Española acepta las dos y además la define como “variedad lisa de escarola, de la que se consume el cogollo de hojas tiernas y pálidas”. Las endibias son originarias del Mediterráneo. Es una variedad de la achicoria amarga (Cichorium intybus) y pertenecen a la familia de las Compuestas.”

Es una hortaliza de invierno que surgió de casualidad cuando un campesino de los alrededores de Bruselas se dio cuenta de unas raíces de achicoria silvestre que había abandonadas en el calor que estaban dando unos brotes alargados, de hojas amarillentas. A partir de entonces decidió cultivarlas. Quizá penséis pero no puede ser paleo porque es cultivada por el hombre, pero ese campesino se las encontró criadas por la naturaleza. El no creó y plantó nada para que nacieran ahí.

El sabor de las endibias destaca por ser un sabor ciertamente amargo, de ahí que cuando es elaborada en ensaladas lo más recomendado sea acompañarla de alimentos que no sean amargos, por eso yo elegí el queso cremoso que no es nada agrio, sino que tira más a salado. Es una combinación rara pero a la vez muy buena.

Además, esta hortaliza es interesante también desde un punto de vista nutricional porque se trata de un vegetal sumamente beneficioso para nuestra salud y recomendado en nuestra dieta. En la endibia cruda encontramos propiedades como la lactucina y la cumarina, ambas sustancias con acción antiinflamatoria, por lo que es muy beneficiosa para personas con enfermedades como la artritis. También ayuda a nivelar el azúcar en sangre y beneficia por tanto a personas que padecen de diabetes. También reduce el colesterol LDL. Tiene muchísima fibra y por eso también ayuda a regular el tránsito intestinal. Y por si fuera poco, se recomienda que se tome en épocas de invierno y otoño porque aumenta las defensas y refuerza nuestro sistema inmunológico. ¿Qué más queréis? 😉

El queso cremoso le da ese toque de sabor que necesita y además también aderecé esta receta con rabanitos y brócoli. Para ser un snack está cargado de propiedades, ¿verdad? Os cuento que los rabanitos son conocidos como alimento-medicamento porque contribuyen a mantener una buena salud. Pertenecen a la familia de las Crucíferas al igual que el brócoli, coliflor, maca, coles de Bruselas, berza o kale, rúcula, berros o nabos. Tienen propiedades inmunoestimulantes, antimicrobianas, coléricas, antisepticas, carminativas, antianémicas, antiinflamatorias, depurativas, antioxidantes, expectorantes, diuréticas, colagogas, hepatoprotectoras y digestivas.

Los rabanitos contienen vitaminas B y C, minerales como el potasio, yodo, magnesio o hierro, fibra, fitoquímicos  y agua y entre sus beneficios destacamos que favorecen el buen funcionamiento de la glándula tiroides, combaten la fiebre, cuidan de nuestra flora intestinal, estimulan el drenaje del hígado, favorecen la eliminación de toxinas del organismo, reducen el riesgo de padecer enfermedades cardiovasculares, combaten el estreñimiento y un largo etcétera.

Con respecto al brócoli, os he dicho que es de la misma familia que los rabanitos y por tanto los nutrientes y beneficios son similares a los de éstos.

Ingredientes para las endibias con queso cremoso:

  • Una endibia.
  • Un rabanito.
  • Queso cremoso ecológico: una cucharadita por endibia. (Depende de las endibias que hagáis).
  • Una florecilla de brócoli para adornar el plato.

Tiempo de elaboración: 5 minutos.
Dificultad: muy fácil.

Elaboración de esta receta:

  1. En primer lugar tenéis que lavar bien las endibias y quitarles las partes que estén más “feas”. Recordad lavarlas muy bien porque es un alimento que nos vamos a comer crudo. ¡Las endibias cocinadas pierden muchas de sus proteínas!
  2. Luego saca las hojas de la endibia y colócalas en un plato. Yo lo hice así a modo de círculo porque me pareció que quedaría bien, pero bueno, al final la presentación del plato es cosa de cada uno.
  3. Luego coged una cucharita pequeña y llenarla sin miedo de queso cremoso. Colocadlo encima de cada endibia pero por la parte más blanca, es decir por el final.
  4. Lavad también muy bien el rabanito y cortadlo en gajos. Yo los corté finos pero el grosor también depende de vuestros gustos. Al picar un poco contrasta muy bien con el queso y el sabor de las endibias.
  5. Finalmente para decorar puse el brócoli, que no está cocido, en el centro del plato y algunos trocitos por encima de las endibias. Si queréis podéis cocinarlo y comerlo también. ¡Seguro que en el plato queda genial!

¿Qué os ha parecido este invento? ¡Dejádmelo en los comentarios! Y a cambio yo os dejo un par de recetas más de snacks paleo que seguro que os encantan:
Nutella paleo.
Chips de manzana.
Chips de calabacín.

¡Nos leemos por aquí! 😉

Niklas Gustafson
Autor del post
Niklas Gustafson

Déjame un comentario y charlamos

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

sígueme en Instagram