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La grasa, fundamental en la pérdida de peso

En un artículo anterior os explicamos cómo se ha culpado injustamente a las grasas de ser las responsables de enfermedades como las cardiovasculares o la diabetes tipo II, y como, por lo tanto, se desaconsejaba su consumo.

Que las grasas se considerasen perjudiciales para nuestra salud era algo que beneficiaba a la industria. De esta manera el verdadero responsable, el azúcar, pasaba desapercibido. Para conseguir ese objetivo, el lobby del azúcar “compró” a las principales eminencias en materia de nutrición a nivel mundial con el objetivo de realizar estudios dirigidos a confirmar esta idea y a crear estados de opinión que favorecieran su propósito.

Además, se apoyaron en una relación bastante simplona pero a la par efectiva: “fat” en inglés significa grasa, pero también significa “gordo”, así que si comes grasa, acabarás gordo. Así de sencillo. Este razonamiento es tan erróneo como pensar que por comer verdura, nos ponemos verdes.

Si, las grasas son beneficiosas

Existen múltiples estudios que no sólo desmienten los argumentos de la industria sobre lo perjudiciales que son las grasas para nuestra salud, sino que refuerzan lo beneficiosas que son.

Las grasas, además de beneficiosas, son necesarias para el correcto funcionamiento de nuestro organismo:

  • Nos aportan energía, y además ésta es duradera. Las grasas son nutrientes energéticos que llegan a aportar el doble de energía que los hidratos de carbono y las proteínas.
  • Tienen un gran efecto saciante, lo que se traduce en comer menos cantidad en cada comida y en poder llegar a la siguiente sin hambre. Lo que evita que piquemos entre horas de forma innecesaria y a veces compulsiva.
  • Las grasas nos proporcionan los ácidos grasos, éstos también son llamados “esenciales”, nuestro cuerpo no los fabrica y son imprescindibles para nuestras células.
  • Consumir grasas en vez de carbohidratos nos evita los problemas que una dieta alta en carbohidratos nos genera, como la alta prevalencia a las enfermedades cardivasculares, obesidad y diabetes tipo II.

¿De qué alimentos puedo obtener la grasa?

Existen alimentos en los que la grasa es su principal componente. Los ejemplos que os vamos a dejar a continuación son muy fáciles de integrar en las recetas. Además en ellos encontraremos la grasa como macronutriente principal:

  • Aguacate: Este alimento es una fruta que contiene muchos nutrientes, y tiene un sabor suave y cremoso que se adapta a cualquier comida. Además es un antioxidante y antiinflamatorio natural.
    En el blog encontraréis cientos de recetas donde el aguacate puede ser el rey. Os dejo un par de nuestras favoritas: una crema de aguacate y coco como plato principal, o una ensalada crujiente de tomate, aguacate y granola. 
  • Frutos secos: Todos los frutos secos nos pueden dar ese aporte de grasa que necesitamos, pero en especial los que más contienen son las nueces, seguidas de las avellanas, los pistachos y las almendras.
    Su uso común es tomarlos como snack en su forma natural, pero también se pueden integrar en recetas, como por ejemplo en un smoothie de higos y nueces, o en un pudding de chía con nueces de brasil, pasas y coco, ¡riquísimo!
    Si sois de los que salís muchas horas de casa y necesitáis llevaros un snack, estas barritas energéticas a base de frutos secos, y que podéis hacer en casa, son vuestra solución.  
  • Semillas: De girasol, de chía, de calabaza, psyllium… ¡hay tantas! Las semillas nos dan un gran aporte de energía y además son muy fáciles de integrar en las recetas a modo de topping, como en este smoothie de sandía, frambuesa y chía, o también se pueden integrar en la receta, como ocurre con el helado de chía y frutos rojos. Las posibilidades son infinitas y el límite es vuestra imaginación. 
  • Aceite de oliva: Además de contener aceites esenciales como Omega-3 y Omega 6 y gran cantidad de vitaminas A y C, contiene ácido oleico, que ayuda a prevenir el colesterol LDL (el malo, vaya).
    El aceite de oliva es un buen aderezo para ensaladas y platos. 
  • Huevos: El huevo, aparte de ser un alimento cargado de grasa y proteína, nos aporta otros micronutrientes como el fósforo y el potasio, y al contrario de lo que “nos venden”, no pasa nada por tomarlos a diario ;). Además, es una buena forma de dar a nuestro cuerpo el aporte de macro y micronutrientes que necesita.
    Podéis probar a hacer huevos a la trufa, y un desayuno de lo más original y nutritivo, se trata de unos cups de huevo y bacon.  
  • Pescado azul: Una de las mejores opciones a la hora de escoger grasas de origen animal, son los pescados azules. Éstos contienen una gran cantidad de Omega-3, el cual nos ayuda a prevenir enfermedades cardiovasculares.
    Ejemplos de pescados azules son el salmón, las sardinas, el bonito, el atún, la caballa, el arenque, el cazón, el pez espada…
    Si os decantais por el salmón, tenéis que probar a hacerlo con vegetales al horno, o con guacamole y espárragos.  
    Otras recetas que podéis hacer para integrar un pescado azul como el atún en vuestros platos es el tartar de atún rojo, o filetearlo y ponerle quinoa de acompañamiento.


En conclusión, no hay que tenerle miedo a consumir grasas, éstas son buenas y necesarias y no hacen que ganemos peso al consumirlas.

Si os interesa saber más sobre cómo la industria nos ha hecho que creamos falsos mitos, os recomendamos que leáis los siguientes artículos:

Desmintiendo los mitos sobre las grasas

¿Qué hay de cierto en la pirámide alimentaria?

 

Pero si ésto se os queda corto y queréis indagar más, podéis echar un vistazo al libro de Niklas, “cambia lo que comes y cambiarás el mundo” donde dedica varios capítulos a desmontar los argumentos negativos que nos da la industria alimentaria acerca de las grasas.

Natural Athlete
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Natural Athlete

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