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La mantequilla, no la temas, es muy beneficiosa

La mantequilla es un alimento del que se suele rehuir. Se dice que engorda, que tiene mucha grasa y que evitemos cocinar con ella en virtud del aceite. Hoy desmentirremos estos mitos que se asocian a este derivado lácteo sin discutir los enormes beneficios de un buen aceite de oliva, por supuesto. El temor hacia la mantequilla se debe a la exclusión que se hace de las grasas desde hace años.

Las grasas saturadas son muy buenas para nuestra salud, a diferencia de lo que piensa mucha gente. Es evidente que no debemos abusar de ellas, de la misma forma que no debemos abusar de los demás elementos esenciales. Es por esto, que las grasas han de formar parte de una dieta equilibrada. Nos proporcionan la energía que necesitamos manteniéndonos saciados durante más tiempo que los hidratos de carbono. Por esta razón, es preferible aprovechar el motor energético de los frutos secos, aceites esenciales y mantequillas sobre los granos y semillas que como en menores cantidades.

Propiedades y beneficios de la mantequilla

La mantequilla tiene muchas propiedades que son muy beneficiosas para la salud y nos ayuda a resolver unos platos de diez en la cocina. Es aconsejable utilizar mantequilla ecológica, procedente de la leche de vacas alimentadas con pasto. De esta manera, se aprovecha una mayor cantidad de nutrientes que solo se consigue con la versión natural del producto.

  • Contienen minerales

En particular selenio y yodo. El selenio nos protege contra las enfermedades del corazón y el cáncer mientras que el yodo lo necesitamos para que la glándula tiroidea funcione correctamente.

  • Rico en ácidos grasos

Los ácidos grasos omega 3, omega 6 y el ácido araquidónico refuerzan nuestro sistema inmunológico, impulsan el metabolismo y nutren nuestra piel.

  • Sacia y no engorda

Si consumimos la mantequilla en cantidades moderadas, no incrementará la grasa corporal. Nos mantendrá llenos durante más tiempo, lo que hará que nos cansemos menos y que no arrasemos la nevera en la siguiente comida.

  • Sabroso, cremoso y brillante

Intensifica el sabor de vuestra repostería, suaviza la textura de vuestras cremas y aporta un precioso brillo a salsas y coberturas.

La margarina: la sacarina de las mantequillas

La margarina está mal concebida como la alternativa saludable a la mantequilla. Sin embargo, debemos aclarar que lo correcto es lo contrario. Es más, la margarina es una creación artificial hecha con aceites vegetales sometidos a diversos procesos industriales hasta obtener una textura sólida, saborizada, amarilla y duradera. Precisamente, este derivado artificioso de la mantequilla lleva añadidas industrialmente las grasas que debemos evitar, las grasas hidrogenadas.
A diferencia de las grasas saturadas saludables que encontramos en la mantequilla de forma natural, las grasas hidrogenadas  son muy dañinas para el cuerpo. Se ha demostrado que el consumo de este tipo de grasas artificiales, también llamadas vegetales, aumentan el riesgo de padecer enfermedades cardiovasculares. Así que tratad de escoger la mantequilla sobre la margarina. No solo disfrutaréis del verdadero sabor original, sino que os beneficiaréis de las propiedades de este bloque cremoso.

 

Decid sí a las grasas saturadas. Son buenísimas para el organismo si se toman con moderación. Así que, incluid la mantequilla en vuestra dieta. ¡Ya veréis que bien sienta!
Probad a crear vuestra propia mantequilla aromatizándola con las hierba y condimentos que más os gusten. Aquí tenéis la receta de mantequilla personalizada: La mantequilla de hierbas.

 

 

 

Niklas Gustafson
Autor del post
Niklas Gustafson

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