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¿Qué hay de cierto en la pirámide alimentaria?

Desde bien pequeños nos enseñan cómo organizar nuestra alimentación en base a una pirámide alimentaria, lo que no nos cuentan es que la forma de hacerlo está llena de mitos y falsedades. ¿Queréis saber cuáles son? En este artículo os voy a descubrir qué hay de verdad en la pirámide alimentaria que nos han enseñado hasta hoy.

Seguro que muchas veces habéis comprado un alimento que a simple vista parece saludable y la realidad es que al mirar los ingredientes no es así. Esto sucede porque a la industria alimentaria, no le interesa tanto nuestra salud como los beneficios que consiguen al vender estos productos. 

Analicemos la pirámide.

Comencemos por el principio;  La base de la pirámide, la cual se centra en los carbohidratos procedentes de la pasta, el pan, la patata, el arroz, las harinas y los cereales, forman un 45%-55% del consumo diario, es decir, ingerirlos unas 5-6 veces al día.

En un nivel superior se encuentran las frutas con un 7%-15% y las verduras con 10%-20% del consumo diario, es lo que equivale a 5 raciones al día. A simple vista puede parecer una buena cantidad, pero os explicaré más adelante el porqué de este planteamiento no es del todo correcto.

Siguiendo con la pirámide de manera ascendente, el siguiente nivel son los lácteos, compuestos por la leche, el queso y los yogures. Estos no deberían superar las 2 ó 4 raciones al día, un 7%-10%. 

En los niveles más altos se encuentran las carnes, aves, pescado, mariscos, huevos, legumbres y frutos secos, los cuáles tampoco deberían superar las 3-4 raciones a la semana, lo que equivale a un 7%-10%.

Por último, en la cima de la pirámide tenemos las grasas y los azúcares añadidos. En este caso no se indican cantidades recomendadas, pero al estar en la cúspide, se entiende que su consumo debe ser escaso.

pirámide alimentaria


Pero, ¿qué hay de verdad en esa pirámide? 

Numerosos estudios indican que la composición de la pirámide alimentaria tal y como la conocíamos es errónea y voy a contaros los motivos.

Lo más destacable es el error al construir la base de la pirámide, ya que centra nuestra alimentación en el consumo de carbohidratos en un 60%, un gran error.
Como ya os comenté en un post anterior, los hidratos de carbono son alimentos con un alto índice glucémico, se procesan rápidamente y pasan a la sangre al poco tiempo de ingerirlos, así sufrimos picos de glucosa muy acentuados, y sentimos la necesidad de volver a comer poco tiempo después, lo que quiere decir que a más hidratos tomemos, más insulina liberaremos, por lo que tendremos más ansiedad por volver a tomar hidratos.

Tampoco es correcto posicionar el grupo de carnes, aves, mariscos, pescados, huevo, y frutos secos tan alejados de la base de la pirámide, ya que tienen gran importancia en nuestra alimentación. 

Y como no, tengo que comentar la cima de la pirámide, las grasas y los dulces. Juntarlos en un mismo grupo ¡es un error! Me explico…
Las grasas son necesarias ya que son un nutriente esencial que nuestro cuerpo necesita, además aportan energía para nuestro cuerpo y nos ayudan a que estemos más saciados. Y por supuesto, que los dulces, caramelos o bollería, tengan espacio en la pirámide, es completamente erróneo, ya que no forman parte de una alimentación saludable.

¿Cómo sería la pirámide alimentaria correcta?

Para llevar una buena alimentación y nutrir nuestro cuerpo de forma correcta debemos basar nuestra alimentación en el consumo de frutas y verduras, eligiendo entre todas ellas las que contengan menor cantidad de almidón y azúcar, frutas como por ejemplo naranjas, pomelos, arándanos, o ciruelas y entre las verduras encontramos apio, pepino, calabaza, zanahorias, champiñones, pimientos, alcachofas y puerros. Esta debe ser la base de nuestra pirámide alimentaria, eliminando el consumo de cereales, pasta, arroz y panes.
Son muchos los estudios que afirman que al realizar este cambio en nuestra alimentación, estaremos más nutridos y protegidos frente a las enfermedades. 

El siguiente grupo está formado por carnes como pollo, ternera, cordero o venado, aves, mariscos, pescados y huevo, ya que son alimentos ricos en proteína, por lo que deben situarse muy cerca de la base de nuestra alimentación.
Es importante que las carnes que consumamos sean ecológicas, y si se puede, de caza, ya que estos animales no están alimentados con piensos que lleven antibióticos, fármacos artificiales y hormonas. Además, están criados sin métodos de explotación como el amarre, la falta de libertad y el confinamiento.

Lo mismo ocurre en el caso del pescado, así que es mejor consumir pescado salvaje y no de piscifactoría. Recordad que la materia prima debe ser siempre natural.

En un nivel superior, volvemos a encontrar fruta y verdura, pero esta vez elegiremos aquellas que contengan una mayor cantidad de almidón y azúcar, como el plátano y la batata. También encontramos frutos secos y semillas ya que son una buena fuente de energía y de grasas saludables.

En la cima se sitúan los lácteos. Éstos deben ser orgánicos y sin desnatar o refinar, de esta manera serán saludables y ricos en nutrientes, aunque también pueden ser fermentados, es decir, ricos en probióticos -bacterias buenas para la salud gastrointestinal del organismo.

 

Espero haberos aclarado cómo debe estructurarse correctamente nuestra alimentación para evitar futuros problemas de salud.
Y ya sabéis, si queréis ideas para innovar en la cocina pasaros por la sección de recetas en el blog, encontraréis platos deliciosos y siempre manteniendo una alimentación saludable.

 

Niklas Gustafson
Autor del post
Niklas Gustafson

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