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Los gérmenes son importantes: no huyas de ellos

Desde hace un par de décadas surgió un terrible temor a los gérmenes, a cualquiera de ellos. El caso es que existen 4 tipos de gérmenes: virus, bacteria, hongos y protozoos, y no todos son iguales. De entre todos, las bacterias son muy necesarias para nuestro cuerpo.

Debido a la fobia generalizada que existe contra ellos, cada vez vivimos en casas más limpias y estériles, procuramos no mancharnos y si lo hacemos muchos corren a lavarse las manos e incluso a utilizar alcoholes esterilizantes, todo con el fin de no caer enfermos. Muchos llegan a tener tal obsesión que no se dan cuenta de que lo único que están consiguiendo es tener cada vez menos defensas y ser más propensos a sufrir enfermedades, alergias y complicaciones. Ojo, con esto no estoy diciendo que no debamos limpiar nuestro entorno y tener una buena higiene personal, pero no hay que llevarlo al extremo.

No todos los gérmenes son iguales y es importante saber que convivimos con ellos constantemente. De hecho, en nuestro cuerpo portamos distintos tipos de gérmenes que nos ayudan a que funcione nuestro organismo. ¿Os suena la flora intestinal? Pues dicha flora no es más que millones de bacterias que conviven en simbiosis con nosotros dentro de nuestro intestino, ayudando a la absorción de nutrientes. En el caso de la vitamina K y algunas del grupo B dichas bacterias son absolutamente imprescindibles. Otras bacterias nos ayudan a protegernos ante agentes externos (otros gérmenes), evitando así posibles enfermedades.

Pues bien, en nuestro cuerpo viven cerca de 2000 tipos distintos de bacterias, de las cuales solo 100 (un 5%) pueden llegar a ser perjudiciales para la salud. Obviamente es importante mantener una higiene diaria par evitar infecciones al igual que llevar las vacunas al día, pero tampoco hay que caer en la obsesión de acabar con cualquier germen.

Estar en contacto con la suciedad del campo (la tierra, las plantas) y los animales es muy beneficioso para crear y fortalecer el sistema inmunológico. Es por ello que los niños, especialmente bebés e infantes, deberían tener un contacto activo con la naturaleza. Desde el momento en el que nacen, a través de la leche materna, los niños comienzan a formar sus propios anticuerpos. Al contrario de lo que muchos piensan, los niños que tienen mascotas y un contacto diario con los animales sufren menos de alergias e intolerancias (ambientales y alimentarias) que otros niños. De la misma forma, aquellos que juegan con la tierra. Además de conseguir mejores defensas también se promueve la concienciación sobre el medio ambiente. Es muy fácil tener un pequeño huerto en casa con el que aprender.

Es cierto que existen virus, hongos, protozoos o gérmenes que nos pueden hacer mucho daño, pero si se tiene una higiene correcta, es muy fácil evitar a “los malos” sin dañar a “los buenos”. Utilizar jabones naturales con agua templada es más que suficiente para eliminar los gérmenes dañinos. 😉

Niklas Gustafson
Autor del post
Niklas Gustafson

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