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Desmentidos los mitos sobre las grasas

Siempre hemos asociado la palabra grasa como lo que tenemos en el cuerpo cuando tenemos unos kilos de más e inmediatamente saltamos a la conclusión de que si queremos perder grasa o bajar de peso, tenemos que dejar de comerlas porque las grasas “engordan”.

Por años, grandes organismos de salud como la USDA – Departamento de Agricultura de los Estados Unidos – aconsejó que se debía reducir de consumo de grasa saturada por estar supuestamente relacionada con un colesterol alto y eso no ha sido más que una sentencia que ha promovido enfermedades peores como la diabetes y la obesidad. Al reducir el consumo de grasa, inmediatamente aumentamos la cantidad de carbohidratos refinados y alternativas “low-fat” que comemos y esos son los verdaderos culpables de las enormes tasas de diabetes y obesidad que hay hoy en día.

Resulta que satanizar la grasa es una creencia financiada por la industria azucarera y, bajo este mensaje de que eran nocivas para la salud, se sustituyeron alimentos de verdad con una montaña de carbohidratos refinados, productos procesados ricos en sal, azúcar, preservativos, comidas en caja, de microondas y fabricadas en una gran industria.

Tres mitos sobre las grasas:

Las dietas bajas en grasas son más saludables:

Cuando se aconsejó reducir el consumo de grasa por el bien de la salud cardiovascular, se aumentó el consumo de carbohidratos y productos “light” que NO SON los más saludables. Bajo etiquetas engañosas se logró que la gente consumiera más azúcar y desde entonces muchos más problemas cardíacos, diabetes y obesidad han aparecido debido al consumo de grandes cantidades de azúcar que contienen los alimentos en el supermercado.

Todas las grasas aumentan el colesterol:

El colesterol está presente en nuestro cuerpo porque es necesario para muchas funciones celulares y, en el pasado, se dijo que estaba relacionado con el riesgo a sufrir enfermedades cardíacas. Por esta razón se vetaron alimentos muy sanos como los huevos. Hoy en día sabemos que el colesterol tiene que ver mucho más con la calidad de los alimentos que comemos y los carbohidratos también. Las grasas del pescado, del aceite de oliva, de la mantequilla, del aceite de coco, de los frutos secos y del aguacate son grasas que enriquecen nuestra salud, mejoran la circulación e incluso reducen la probabilidad de padecer enfermedades cardíacas.

Comer grasa te engorda:

Decir que comer grasa te hace engordar es como decir que si comes vegetales te volverás un gigante verde: absurdo. Los alimentos ricos en grasa te llenan mucho más, te mantienen saciado y evitan que comas compulsivamente aún cuando ya estás lleno – como pasa con el azúcar – Lo que sí hay que tener en cuenta es lo fácil que es comer de más ciertos alimentos como los frutos secos o los aceites en los que si no se mide la cantidad se puede abusar de la porción y comer más calorías por día. Si se quiere vivir un estilo de vida sano no hay que temerle a la grasa sino, más bien, incluirlas en la dieta.

En conclusión: la grasa…

  1. Es un NUTRIENTE ESENCIAL que necesitamos para absorber vitaminas como la A, D, E y K.
  2. Nos aporta energía y promueve el crecimiento de las células.
  3. Produce hormonas importantes y promueve la absorción de nutrientes.

Es muy difícil deshacerse de una mala reputación y la grasa ha tenido una muy mala durante años, demonizadas aún cuando la ciencia ha demostrado que no son malas en lo absoluto. Las grasas no sólo te hacen sentir más lleno pero incluso benefician órganos vitales como el cerebro, la formación de las células, la circulación e incluso regulan los niveles de azúcar en la sangre. Dicho esto, esperamos haber aclarado mucho más los argumentos que giran al rededor de las grasas y os invitamos a leer más sobre la grasa:  la grasa saturada no es mala, el azúcar versus la grasa o  la mantequilla es de las mejores grasas que hay.

Niklas Gustafson
Autor del post
Niklas Gustafson

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