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Nuestra guerra contra el azúcar: ¿Qué? ¿Cómo? y ¿Por qué?

Ya hemos hablado anteriormente de cómo desde los años 60 las grasas fueron injustamente culpadas de ser las responsables de las enfermedades cardiovasculares, la diabetes tipo II y la obesidad. Pero tras esta impresionante campaña de desprestigio había un único responsable: las empresas azucareras, cuya única finalidad era ocultar al verdadero culpable: el azúcar.

El azúcar, apenas presente en nuestra dieta hace 125 años, se ha convertido en uno de los ingredientes más utilizados en nuestra alimentación. Especialmente en los últimos 30 o 40 años, donde el desarrollo que ha tomado la industria alimentaria he hecho que esté presente en más del 74% de los productos envasados que encontramos en un supermercado.  

Cada vez hay una mayor corriente a favor de reducir el consumo de azúcar, pero ¿realmente somos conscientes de hasta qué punto nos perjudica?

Antes de resolver esta duda, aclaremos algunos puntos importantes.

¿A qué llamamos azúcar?

Todos solemos identificar el azúcar con el grano blanco o moreno. Es lo que comúnmente conocemos como la sacarosa, pero realmente lo encontramos con más de 60 nombres diferentes como sirope de maíz alto en fructosa, sólidos de jarabe de maíz, HCFS, azúcar de maíz, etc. Todos versiones más baratas e incluso de peor calidad que el azúcar tradicional.

En realidad, en su composición, todos son muy parecidos. Más o menos son la mitad glucosa y la mitad fructosa. La glucosa es un nutriente fundamental para nuestro organismo y, aunque el azúcar es la peor manera en la que lo podemos obtener, no es el verdadero problema. El auténtico problema lo encontramos en la fructosa.

Pero la fructosa es natural, ¿cuál es su problema?

La fructosa es una sustancia que se encuentra en las frutas y verduras de manera natural y es la que da ese toque dulzón que a todos nos encanta. Consumirla de forma natural, junto a la fibra de las frutas o verduras que la contienen, no supone un problema, pero cuando la aislamos y la añadimos a alimentos que no la tenían naturalmente, para añadir un sabor más dulce, es cuando sí resulta nocivo para nuestra salud y es lo que convierte al azúcar en algo potencialmente tóxico.

Así lo muestran diversos estudios, como el que realizó el doctor Robert Lustig, quien presentó en una conferencia en el año 2016 en la Universidad de Berkeley, donde demostró que el azúcar, debido a la fructosa, es tóxica.
Su razonamiento se basa en que la fructosa es siete veces más propensa que la glucosa en producir el envejecimiento de las células, que no es necesaria para la vida, ya que no tiene nutrientes, y que su consumo en exceso puede ser adictivo.

Según Lustig, el problema de consumir esta sustancia en exceso es que cuando lo hacemos ésta acaba en el hígado, directamente en la mitocondria, que no puede metabolizar la fructosa, de manera que la expulsa en forma de grasa hepática (lo mismo que sucede cuando bebemos alcohol, por ejemplo). Es uno de los responsables de lo que se conoce como hígado graso y por ende del síndrome metabólico.

Estudios de Robert Lustig y otros muchos científicos, muestran que lo que se conoce como el síndrome metabólico está detrás del desarrollo de enfermedades cardiovasculares, diabetes de tipo II, alzheimer e incluso según últimos estudios, del desarrollo del cáncer.

Pero ¿realmente consumimos tanto azúcar?

Todos damos por sentado que en EEUU tienen un problema de obesidad provocado por una mala alimentación y un consumo muy elevado de azúcar, pero la realidad es que nuestra situación es muy similar.

Todos solemos decir que apenas consumimos azúcar, pero en España, según el Estudio de Nutrición y Riesgo Cardiováscular, consumimos 34 kilos de azúcar por persona y año, –lo mismo que en EEUU–. La mayoría, oculto en nuestra alimentación del día a día. Y este alto consumo es el que nos trae estas desastrosas consecuencias:

En porcentajes de obesidad o sobrepeso, según los últimos datos del Estudio Nutricional de la Población Española, estamos incluso peor que EEUU. El 61% del total de la población sufre sobrepeso u obesidad, y en niños en edades comprendidas entre los 6 y los 9 años el porcentaje de obesidad o sobrepeso alcanza el 41%.

Las enfermedades cardiovasculares y el cáncer también son las primeras causas de muerte, aunque los datos también son peores que en EEUU; 30% enfermedades cardiovasculares y 28% de cáncer. Entre las dos suman más de la mitad de las muertes en España.

Hoy por hoy, consumimos 20 veces más de azúcar que hace un siglo y ese es el principio de muchos de nuestros males..

¿Cómo es posible que siendo tan nocivo el consumo de azúcar no esté regulado?

Es sorprendente como sabiendo las consecuencias que tiene el consumo de azúcar, aún no esté regulado. La mayoría de las autoridades sanitarias siguen permitiendo el uso indiscriminado del azúcar por parte de la industria alimentaria y, lo que es peor, siguen permitiendo que se lo demos a los más pequeños, sin advertirnos de las nefastas consecuencias que conlleva su consumo.

El resultado es que cada vez hay más niños con obesidad, hígado graso y diabetes de tipo II, que las enfermedades cardiovasculares y el cáncer son responsables de seis de cada diez muertes en España, y aún así se sigue sin hacer nada.

Todo esto tiene una explicación, y es que la industria ha realizado una de las mejores campañas de marketing a lo largo de la historia, donde el único beneficiado es ella misma y los perjudicados somos nosotros, los consumidores.

Pero aún estamos a tiempo de ponerle remedio. El primer paso es ser conscientes del daño que supone su consumo para nuestra salud, solo así, podremos comenzar a moderar la excesiva cantidad que ingerimos. Y, aunque parezca misión imposible, siempre tenemos la opción de disminuir la ingesta de alimentos procesados e incorporar alimentos frescos a nuestros platos. Optar por comer alimentos 100% naturales, libres de azúcares refinados y sustancias artificiales, mejorará significativamente nuestra salud.

Nosotros ya hemos dado el primer paso, ¿y vosotros? No os lo penséis tanto, el cambio es fácil. Sed de los nuestros y disfrutad de los beneficios de comer alimentos sabrosos libres de azúcares refinados.

 

Natural Athlete
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