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¿Son saludables los edulcorantes?

En pocas palabras, los edulcorantes no son saludables. Los edulcorantes son sustancias diseñadas en un laboratorio para sustituir las calorías del azúcar real en los alimentos.

Durante años se ha asumido que ingerir edulcorantes para sustituir el azúcar en nuestra vida diaria está bien, que es más saludable y que mejoraremos nuestros hábitos alimenticios automáticamente solo por el mero hecho de consumirlos. La verdad es, que los edulcorantes son atajos para «solucionar» superficialmente la adicción a la azúcar y que terminan convirtiéndose en un problema mucho mayor tanto para nuestras dietas como para nuestra salud.  Está demostrado que los químicos presentes en edulcorantes comunes nos da mucha más ansiedad, problemas digestivos e incluso están relacionados a mayor riesgo de padecer obesidad, ¿entonces por qué se consumen tanto aún?

Hoy en día los edulcorantes están presentes en una gran variedad de productos, especialmente aquéllos procesados, pre empacados o con una etiqueta de «light», «dietético», «sin azúcar»  e incluso en productos como el yogur, el cereal, las comidas congeladas, bebidas dietéticas, chicle y otros condimentos.

Además de los edulcorantes, hoy en día son populares un tipo de edulcorantes que se conocen como azúcares alcohólicos – sugar alcohols que a diferencia de los edulcorantes tradicionales, sí tienen un aporte calórico mínimo y no provocan cambios tan radicales en el nivel de azúcar en la sangre. En esta lista he nombrado algunos edulcorantes más comunes y azúcares alcohólicos también:

  • Aspartame
  • Acesulfame-K
  • Sucralosa
  • Sacarina

Polialcoholes o Azúcares alcohólicos:

  • Xilitol
  • Maliltol
  • Glicol
  • Glicerol
  • Eritritol
  • Treitol
  • Arabitol
  • Ribitol
  • Licasina
  • Manitol
  • Sorbitol
  • Dulcitol
  • Iditol
  • Isomalta
  • Maltitol
  • Lactitol
  • Poliglicitol

Como podéis ver en esa lista y, al igual que el azúcar, los edulcorantes tienen muchos nombres diferentes y por esta razón hay que aprender a chequear las etiquetas de cualquier cosa.

¿Qué pasa cuando ingerimos edulcorantes?

Nuestro organismo no es tonto y para él no es real que exista el sabor dulce sin las calorías que lo acompañan. Cuando ingerimos algún alimento dulce, el cerebro libera Dopamina y se activa el sistema de recompensa del cerebro, que a su vez libera Leptina, la hormona que regula el apetito para informarle al cerebro que estás satisfecho después de una cierta cantidad de calorías ingeridas. Sin embargo, cuando comemos algo dulce que no tiene calorías, el sistema de recompensa se activa, se queda esperando por ese dulce que nunca llegó y no se libera ninguna hormona que finalice el proceso.

Lo que ocurre es que los edulcorantes «engañan» al organismo haciéndole pensar que recibirá azúcar. Cuando no la recibe, necesita más y en consecuencia aumenta la ansiedad y los antojos por alimentos azucarados. Con el tiempo, esta necesidad constante se convertirá en un hábito difícil de eliminar. Por este mismo proceso es que su consumo está relacionado a más riesgo a padecer obesidad porque el cuerpo pierde la habilidad de medir cuántas calorías está consumiendo e indica que tiene que seguir comiendo.

¿Y qué podemos hacer para satisfacer nuestro antojo dulce? 

La batalla contra el azúcar es una muy difícil al principio. Sin embargo, no tiene por qué ser una decisión de prohibición y tortura. Lo primero que debemos entender es qué tipo de azúcar estamos comiendo y a identificar si cuando nos provoca algún alimento en específico es un antojo o de verdad es hambre. Algunos consejos básicos son los siguientes:

  • Come lo más natural posible: carnes magras, vegetales y verduras frescas, grasas. frutos secos y frutas.
  • Bebe agua durante el día. A veces cuando estamos deshidratados solemos antojarnos de alimentos dulces.
  • Ten hábitos al dormir porque el cansancio puede provocarte ansiedad y buscarás obtener energía de alimentos azucarados.
  • Evita los zumos, refrescos, barritas energéticas comerciales, postres y otros productos dietéticos.
  • Sustituye el antojo por dulces con una porción de fruta durante el día.
  • No reprimas el antojo de comer dulces. Es mejor comerte aquel helado con todas sus calorías que optar por una opción que parece más saludable pero que es mucho peor para tu alimentación y tu salud.

 

 

Niklas Gustafson
Autor del post
Niklas Gustafson

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