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Alimentación saludable: Una mala dieta ¡Mata!

Tiempo Estimado de Lectura: 6 minutos

La relación entre la salud y la alimentación NO es nueva. Hace más de 20 siglos, un médico de la antigua Grecia, rechazando supersticiones y creencias, empezó a enseñar que las enfermedades no son ‘castigos’ de Dioses, sino consecuencia del entorno (en donde incluía la dieta). Entre sus frases más conocidas está: “que tu medicina sea tu alimento, y el alimento tu medicina…”. ¿Lo identifican? Hipócrates, que vivió en el siglo V a.C., ya conocía la importancia de una alimentación saludable. Por eso empezó a promover el consumo de frutas y vegetales.

Sin embargo, todavía la mayoría de las personas se sorprenden de resultados como los publicados a principios de abril en internet y que han causado mucho revuelo. El Estudio de la Carga Global de Enfermedades (GBD, por sus siglas en inglés) evaluó en 195 países el efecto de factores de riesgo alimentarios en la salud de las personas, encontrando que una mala dieta es responsable de más muertes a nivel mundial que cualquier otro riesgo, ¡incluso que el tabaco!

La misma solución: Mejorar la dieta en todas las naciones.

¿Algo nuevo? Hasta el momento me parece un poco más de lo mismo que llevan diciendo hace ya tiempo muchas instituciones de salud; entre ellas la Fundación Española del Corazón, la cual ha alertado que la calidad de nuestra dieta puede llegar a reducir hasta un 30% el riesgo de sufrir enfermedades cardiovasculares, e incluso un 70% la probabilidad de volver a padecerla.

cambia tu alimentación y cambiarás el mundo

De todas maneras, aprovecho la controversia causada por el artículo para seguir haciendo eco de este tipo de noticias, que no queden en el olvido, y así poder concienciarnos cada vez más.

El 20% de las muertes se relacionan con la alimentación.

El estudio arrojó cifras bastante interesantes, entre ellas que, para el año 2017, 11 millones de muertes a nivel mundial se asociaron con una mala alimentación. Para que se hagan una idea, la OMS señaló que para ese año se registraron 56,4 millones de defunciones en el mundo; por lo que, si hacemos la relación, casi el 20% de las mismas estuvo relacionada con una mala dieta.

Sin embargo, para el 2017, la OMS sólo señaló que, en el mundo, “al menos un 2,8 millones mueren a causa de la obesidad y sobrepeso”. Debiendo recordar en este punto que existen muchas condiciones asociadas con una mala alimentación, más allá del peso, como son las enfermedades cardiovasculares, el cáncer y la diabetes.

...y en España. ¿Cuál es el panorama?

De acuerdo al Instituto Nacional de Estadística (INE), el 28,8% del total de muertes en el 2017 fueron por enfermedades cardiovasculares. A este respecto, el presidente de la Fundación Española del Corazón (FEC), señaló que entre el 80% y el 90% de las enfermedades del corazón y los infartos pueden evitarse teniendo un estilo de vida más saludable.

Es decir, que sólo adoptando una alimentación saludable y manteniéndonos activos físicamente, se lograría reducir esta cifra de fallecimientos del 29 al 4,3%. ¡Increíble!

Por otra parte, el INE señala que la segunda causa de muerte en España son los tumores, significando un 26,7% de las muertes. Existen muchos estudios que relacionan hasta un 50% de los cánceres con la dieta; por lo que podríamos decir con base a estos datos que los fallecimientos por cáncer podrían reducirse hasta un 14% mejorando nuestra alimentación.

Y luego de leer todo esto, ¿aún sigues subestimando el poder de una alimentación saludable?

NATURAL ATHLETE hojaUna mala alimentación va más allá de peso.

Si bien el peso es una condición de riesgo, ha sido usado como excusa por aquellas personas que ‘consideran’ que tienen un peso saludable, para abusar de su cuerpo y mantener una mala alimentación. Considero que las instituciones tienen que ser más incisivas con este tema.

De hecho, el mismo estudio reflejó que la principal causa de muertes relacionadas con la alimentación fue la enfermedad cardiovascular, seguido por el cáncer y la diabetes tipo 2.

NATURAL ATHLETE hojay también va más allá de la edad.

La GBD indicó además que más de 5 millones de las muertes relacionadas con la dieta ocurrió en personas menores de 70 años. Si bien la esperanza de vida ha ido en aumento a nivel mundial, y en España se encuentra ya por encima de los 83 años (muy por encima del promedio de la Unión Europea con 80,6) según cifras publicadas en el documento “España en cifras 2018” del Catálogo de publicaciones oficiales de la Administración General del Estado; el mismo documento señala que el aumento del número de personas enfermas ha aumentado un 5% desde el año 2012.

Y es que no hace falta ver las noticias para darse cuenta de esto. Pues cada vez son más cercanos los casos de conocidos que desarrollan enfermedades como diabetes, cáncer e hipertensión, -o que incluso fallecen por alguna enfermedad de este tipo-, y no han llegado ni siquiera a cumplir los 50 años.

Con la edad viene la sabiduría pero… ¿Por qué esperar?

Hoy en día todavía escucho a muchas personas decir expresiones como: “cuando me toque me preocuparé por eso”, “de algo hay que morirse en esta vida”, o “todavía estoy muy joven para eso”; y de esta manera justificar sus malos hábitos alimentarios y posponer la adopción de hábitos para mantener una alimentación saludable.

Lamentablemente, no es sino hasta que la enfermedad los ataca a ellos o a alguien cercano, que deciden hacer cambios para tener una alimentación saludable. En algunos casos, ni siquiera en esas ocasiones desarrollan esa consciencia, sólo se justifican diciendo: “eso no me va a pasar a mí”.

Jóvenes, ¡no esperéis más! No descuidéis vuestra salud creyendo que la juventud es eterna y que el cuerpo no les pasará factura.

Heredemos buenos hábitos a las siguientes generaciones.

Muchas veces son los mismos padres los que originan o respaldan éstos hábitos poco saludables, y no son conscientes del daño que le están haciendo a las futuras generaciones.

¡Padres! Más allá de adoptar una alimentación saludable, debemos hacer lo posible por que nuestros hijos hereden estos hábitos. Será una batalla menos que tendrán que luchar siendo adultos.

Principales culpables: la sal, las bebidas azucaradas y el bajo consumo de fibra.

Según el estudio, entre los principales factores de riesgo dietarios están: un alto consumo de sodio (o sal), y baja ingesta de alimentos integrales y frutas. Mencionando también sobre el abuso del consumo de bebidas azucaradas, estando muy por encima de lo que en el estudio llaman “consumo óptimo”, aunque en mi opinión esto último NO existe, pues el azúcar debe ser eliminado en la medida de lo posible de nuestra dieta si queremos mantener una alimentación saludable.

A pesar de que muchos estudios han demostrado el efecto negativo que tienen para la salud el abuso de sal, el consumo de azúcar, y un bajo consumo de frutas y vegetales -y de que muchas instituciones han hecho declaraciones y campañas sobre estos aspectos- siguen apareciendo entre los culpables. No terminamos de asumir estos cambios como ESENCIALES en nuestra dieta.

productos naturales

Ya es momento de reflexionar.

Después de leer este estudio, y encontrar un poco más de lo mismo que se ha venido conversando en el área, les hago la siguiente pregunta: ¿cuántos estudios, artículos científicos, y campañas, se necesitan para que todos terminen de comprender el daño que una mala alimentación tiene en nuestra salud? Y lo que más me preocupa, ¿cuántos necesitan para entender el daño que las malas decisiones alimentarias tienen sobre las futuras generaciones?

Ya es el momento de pasar de tantas investigaciones, reflexionar sobre nuestros hábitos, y EMPEZAR A ACTUAR.

Empecemos a actuar: ¡Da el primer paso hacia una alimentación saludable!

“¿Por dónde empiezo?” ¡La típica pregunta! Y la experiencia me ha dicho que la mejor respuesta es: empieza por donde te sientas más cómodo -esto te ayudará a evitar que abandones el proceso-, ¡pero empieza!

Es más sencillo de lo que parece. Al final una alimentación saludable la podemos resumir en: eliminar el azúcar, eliminar o reducir al máximo el consumo de carbohidratos refinados y productos procesados, eliminar bebidas azucaradas, e incrementar el consumo de frutas y vegetales. Por supuesto, lo ideal es combinar estos cambios con el ejercicio y actividades que permitan mantener la salud mental (meditación, yoga, mindfulness, etc.).

Te invito a leer nuestros post anteriores, encuentres ese primer hábito que deseas modificar, y aproveches mis consejos para hacerlo de la forma más sencilla posible.


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#SoloTieneCosasBuenas

 

Niklas Gustafson
Autor del post
Niklas Gustafson

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