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Seis verdades sobre los alimentos orgánicos y una gran mentira

Tiempo de lectura estimado: 2 minuto(s)

Cada vez la industria alimenticia intenta captar compradores bajo falsas etiquetas de productos orgánicos. El problema no es el método de producción del alimento, que sí puede ser orgánico en teoría, sobre el papel, sino lo que complementa a ese producto. Para entenderlo de forma rápida pondremos un ejemplo: un producto de cacao soluble puede ser orgánico y el cacao que contiene puede ser cultivado de la forma más natural posible, sin químicos y respetando sus cliclos naturales. Pero, si, además de cacao en polvo el producto está compuesto al 50% por azúcar orgánico, ¿sigue siendo saludable?

Los alimentos orgánicos son aquellos que cumplen con una normativa en su proceso de cultivación. Las verduras, hortalizas y frutas que crecen sin ningún elemento químico que altere su composición y la del terreno. Esto hace que sean mejores en origen, y lleva acarreadas una serie de ventajas que, a su vez, son favorables para el entorno. Vamos a ver cuáles son las ventajas de consumir productos orgánicos y, también, por qué hay que fijarse siempre en la letra pequeña de todo lo que compramos.

NATURAL ATHLETE hoja Menos aditivos

NATURAL ATHLETE hoja No tienen metales tóxicos

NATURAL ATHLETE hoja La cantidad de bacterias es menor

NATURAL ATHLETE hoja Más respeto al medio ambiente al usar menos químicos, menos agua y venderse en comercios de proximidad

NATURAL ATHLETE hoja Más saludables: mayor poder antioxidante

NATURAL ATHLETE hoja Consumo responsable: se sigue el ciclo natural, evitando sobreproducir

Para que un alimento sea orgánico, su cultivo no puede tener un origen basado en elementos antinaturales como los fertilizantes sintéticos, los colorantes, o las hormonas de crecimiento. Esto tiene varias consecuencias. La primera es que si no se puede alterar el proceso de crecimiento de un producto, solo queda la opción de respetar su ciclo natural. Las verduras se cultivan por tanto en la época del año en las que mejor se desarrollan, y no necesitan una dosis extra de agua o de químicos. Y lo mismo ocurre con la carne: los animales no pueden ser tratados con antibióticos o engordados con sustancias químicas para acelerar su crecimiento.

El impacto en el medio ambiente es claro. El cultivo de alimentos orgánicos necesita mucha menos agua, y los procesos de transporte son mucho menos costosos y contaminantes. Para entender esto, hay que tirar de lógica. Si cultivamos hortalizas bajo su ciclo natural, sin alterarlas, no podremos tenerlas mucho tiempo entre la recogida y el consumo. Esas frutas y verduras no van a durar demasiados días, y muchos menos semanas, en perfecto estado. ¿A dónde nos lleva esto? A un consumo de proximidad.

Si quisieses adquirir frutas y verduras ecológicas, seguro que lo primero que se te viene a la cabeza son los mercados cercanos a tu casa, o las pequeñas fruterías que garantizan un producto 100 por cien natural. Todo esto forma parte del comercio cercano, el local, que es bastante más sostenible para el medio ambiente ya que no necesita de grandes camiones de transporte que gastan litros de combustible ni de cámaras frigoríficas para el almacenaje.

La mentira: los productos orgánicos no siempre son más sanos

 

Esto lo podemos entender en varias direcciones. Una de ellas es que no todos los productos que, de forma natural, nos ofrece la naturaleza son mejores en sí. Existen plantas venenosas muy naturales y, obviamente, nada saludables. Las setas crecen montes libres de químicos y es necesario un gran conocimiento para recolectarlas. Hay animales totalmente sanos, que no están mal alimentados ni enfermos, y que no nos podemos comer. Lo natural no siempre es lo mejor.

El azúcar, al contrario de lo que ocurre con los endulzantes químicos, es totalmente natural. Es una de las sustancias que nos ofrece la naturaleza a través de la caña de azúcar y que, como os solemos decir, es auténtico veneno. Nos provoca picos innecesarios de glucosa en sangre, y su consumo está masivamente utilizado en la industria incluso en alimentos en los que no es necesario. 

Y algo que es muy relevante, y a lo que tenemos que estar muy atentos, es a la composición de los alimentos. Puede ser que encontremos en el supermercado unos cereales con frutas supuestamente ‘orgánicas‘, o unas galletas elaboradas con una harina muy orgánica pero que realmente están llenas de azúcar y conservantes artificiales. Lo mismo ocurre con un smoothie de frutas que lleve más endulzantes químicos que fruta. O con algún producto que lleve base de carne orgánica, pero que contenga muchas otras sustancias perjudiciales.

Las mejores recetas con frutas y verduras de temporada

#BeMoreNatural #SoloTieneCosasBuenas

Natural Athlete
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