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Los edulcorantes artificiales son aún peor que el azúcar

Tiempo de lectura estimado: 3 minuto(s)

“A mí tráeme una Coca-Cola Zero por favor, que estoy a dieta”. Típica frase para engañarse, creyendo que esto va a compensar la hamburguesa doble carne con bacon y patatas fritas. Sin embargo, si el azúcar es malo, los edulcorantes artificiales NO son la solución. Contrario a lo que nos han hecho creer todos estos años, los edulcorantes artificiales no frenan el aumento de peso, no siempre contienen menos calorías y no son un sustituto saludable al azúcar. 

Lo INorgánico es ANTInatural

Partamos de lo básico, nada que sea artificial y ultra-procesado puede ser bueno para nuestro organismo, y los edulcorantes artificiales NO son la excepción. La ‘tendencia’ de volver a lo natural va más allá de una simple moda, responde a estudios que asocian a los alimentos ultraprocesados (llenos de aditivos y sometidos a muchos procesos para lograr integrar todos esos ingredientes) con Enfermedades Crónicas No Transmisibles (ECNT) como enfermedades cardiovasculares, la diabetes o el cáncer.

De hecho, muchos expertos en nutrición prefieren el uso de endulzantes naturales como la miel, sobre muchos de los edulcorantes artificiales comerciales como la sacarina, la sucralosa, y el aspartamo. Y es que  no se trata de comer o no calorías, se trata de cuidar nuestra salud. Si bien algunos estudios no son 100% concluyentes, sí que asocia el consumo de edulcorantes artificiales con efectos en la salud que ni se imaginaban años atrás:

edulcorantes artificiales

Pueden incrementar el apetito

Al aportar un sabor dulce sin proporcionar energía, podrían interferir en los mecanismos que regulan el apetito y la saciedad. La vía propuesta por la que esto ocurre es por un reflejo condicionado producido cuando se comen alimentos “dulces” pero que no aportan calorías y que, igual que los productos azucarados, estimulan las papilas gustativas, activando hormonas que aumentan el apetito y, en consecuencia, comemos más.

Pavlov y el perro

Remontate al cole, ¿recuerdas el experimento de Pavlov y el perro? Se hacía sonar una campana antes de alimentar al animal para que éste asociara el sonido con la acción de comer, demostrándose luego que el sólo hecho de sonar la campana ya producía salivación en el animal. ¡Lo mismo pasa con los edulcorantes! Se propone que su sabor dulce condiciona al cuerpo a producir una respuesta similar a la producida al comer azúcar, favoreciendo la sensación de hambre.

Varios estudios relacionan el consumo de edulcorantes artificiales con mayor resistencia a la insulina y posterior desarrollo de Diabetes Tipo 2 (DM2). Se explican varias vías:

NATURAL ATHLETE hoja Mediante la activación del reflejo condicionado que expliqué al comienzo, en donde ‘el engaño’ del consumo de dulce al cerebro podría estimular una producción excesiva de insulina (similar a la producida al comer azúcar refinada), pudiendo agotar el páncreas.

NATURAL ATHLETE hoja Mediante la alteración de la microbiota intestinal o segundo cerebro, por la influencia negativa de algunos edulcorantes artificiales, según varias investigaciones (3). Este efecto es uno de los más delicados ya que la microbiota está involucrada en funciones metabólicas, inmunológicas, de crecimiento y desarrollo, entre otras; y su composición y función pueden modificarse a través de lo que comes (2). El azúcar, por su parte, no genera este efecto, esto ha llevado a pensar que los edulcorantes sean aún peor que el azúcar.

Puede favorecer las enfermedades cardiovasculares

Son varios los estudios que relacionan a edulcorantes artificiales con el desarrollo de enfermedades cardiovasculares. Uno de los más recientes fue un estudio longitudinal que se publicó hace pocos meses, en febrero de 2019,  en la revista médica Stroke (4) y abarcó una población de casi 82 mil mujeres, en donde un mayor consumo de bebidas endulzadas artificialmente se asoció con un mayor riesgo de accidente cerebro vascular (ACV), enfermedad coronaria, y mortalidad por todas las causas. 

Soy enemigo acérrimo del azúcar, pero demonizarlo mientras divinizan a los edulcorantes artificiales NO es la solución, hay que ir más allá. No importa si un producto se comercializa sin azúcar si en su lugar tienen un montón de químicos perjudiciales para la salud, no te dejes llevar por la falsa confianza que genera el que aporten menos calorías.

No hay soluciones mágicas, pero sí soluciones que estén en nuestras manos. Si bien eliminar el azúcar de la dieta es fundamental, deja de intentar ‘engañar’ a tu cuerpo utilizando edulcorantes artificiales; empieza de una vez a educarlo a través de la adopción de hábitos alimenticios saludables. Para esto basa tu dieta en alimentos frescos y empieza a reducir el consumo de alimentos dulces, para que tu paladar empiece a recuperar su sensibilidad natural. Si es necesario endulzar, intenta buscar alternativas más saludables como azúcar de coco o miel cruda.

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#BeMoreNatural#SoloTieneCosasBuenas

Niklas Gustafson
Autor del post
Niklas Gustafson

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